Fátima, por una hija diferente

Fátima, por una hija diferente
Tapa del libro «Fátima, por una hija diferente»

Autores: Carlos María Picasso Cazón / Alicia Beatriz Rosaz

Colaboración: Isabel V. Krisch

Año: 2013.

Características:
Formato: 17x24cm. 448 páginas en papel obra de 115 grs. Colores: 4/1. Tapas a 4 colores sobre papel ilustración de 350grs. Laminado mate.

Cantidad: 1000 libros.

Sinopsis: Esta es la historia del matrimonio Picasso Cazón cuya hija con sordoceguera, inspiró la creación del Institución para Multiimpedidos Sensoriales Fátima, la primera en Argentina y Latinoamérica.

 


Prólogo III

de Isabel V. Krisch

 

“¿Por qué escribir?, se preguntaron Carlos y Alicia en los prólogos anteriores. Sus objetivos son, de manera indudable, diferentes a los míos. Yo quise escribir desde muy pequeña cuando, como gran lectora, me imaginaba en acción a cada autor de las historias que me atrapaban.

Los caminos son sinuosos, las vocaciones toman fuerza en determinadas épocas de la vida. Disímiles, la mayoría de las veces. Pero, como el verdadero propósito es inalterable en el tiempo, el objetivo, finalmente, se cumple.

Sería abusivo contar aquí cómo se concretó mi primer libro personal. Y cómo, años más tarde, se dio, en manos de la casualidad, para aquel que cree en ella, la primera biografía de alguien que necesitaba relatar su vida y también un oído que lo contuviera. Esa tarea, inimaginada hasta entonces, para quien sólo deseaba fervientemente escribir, completó en mí una faceta que nunca creí tener. La de instrumento para plasmar las alternativas de vida de otros en volúmenes que los perpetúen.

Una historia continuó a otra y todas ellas se convirtieron en libros. En agradecidos legados familiares. Y en mí, en particular, contribuyeron a darme una satisfacción desconocida. La sensación de un deber cumplido y de que mi ayuda provocaba un poquito de felicidad a quien veía su sueño, como corolario de una vida, concretado.

Conocí a Carlos y a Alicia por intermedio de una amiga en común. Compartimos cenas y larguísimas charlas donde los valores cotidianos nos hicieron semejantes. Poco después, también amigos. Su situación familiar me conmovió desde el primer momento. No supe, entonces, explicarme el porqué de lo que su derrotero ocasionaba en mí. Todo comenzaba con una gran admiración; pero además, recurrentemente, algo hacía que pensara en ellos y en la situación por la que atravesaban.

Supe del deseo de Carlos de escribir una “Guía para padres” y me ofrecí a ayudarlo en su concreción. Sólo arribamos a cuatro capítulos bien cerrados cuando su enfermedad interrumpió nuestro trabajo. Las carpetas, puntillosas y en extremo prolijas, esperaron en duelo varios años, hasta que Alicia decidió lo imprescindible de retomar esa tarea.

Debo ser honesta y decir que insistí mucho para que ella se animara. Recuerdo que aconsejé, denodadamente, a que aquel objetivo inicial se transformara en una narración propia, donde aplicara su voz, y contara  también la historia individual, porque su mirada subjetiva la haría más humana, más real y menos técnica para la lectura posterior, y eso sumaría interés en los lectores, sin perder de vista la palabra de Carlos, por supuesto, ya que ella debía estar inserta en el recorrido de las páginas.  Así, el libro sería de ambos, porque ambos fueron los pilares; y entonces, los dos sostendrían este volumen.

El trabajo se inició y fue creciendo. Alicia fue recordando los pasos y las personas, profesionales, maestros y amigos, que conocieron en su espinoso camino de aprendizaje. Y la vida de ellos se fue tejiendo de una manera muy extraña, casi mágica, con la mía.

Muy joven perdí una beba que nació prematura, de menos de seis meses de gestación y buen peso, sin embargo, tan sólo pudo vivir nueve días. Nadie me explicó entonces. Nunca se me contó de las probables consecuencias en su salud, de haber sobrevivido. Fue muy difícil  superarlo, y las preguntas, cientos de veces, ¿por qué me habrá pasado esto a mí?, como Carlos y Alicia explican tan bien en estas hojas que todos los padres hacen, fue mi pregunta retórica. Algo me decía, cuando creí que ya me había resignado y me nacieron dos hijas más, que algún día obtendría la respuesta.

Hoy, después de haber escuchado esta historia tan dura, comprendí nuevamente, que mi tarea en esta vida es la de enhebrar las palabras que permitan a otros contar su tránsito, y en ellas ver pedacitos del mío propio. Estoy segura de que yo no habría sido capaz de soportar tanto dolor, jamás hubiera tenido la fortaleza de Alicia y de Carlos, ni su capacidad de acción. Por eso, seguramente, las cosas para mí se dieron de la manera que se dieron. Dios, en su infinita sabiduría, sabe qué tarea encomendarnos. Dios sabe cuándo darnos las respuestas.

Este libro de Alicia Rosaz de Picasso Cazón es, como ella misma lo enuncia, la conclusión de una etapa troncal en su vida. Lo siente necesario para terminar con un pasado tan trabajoso y de tanto padecimiento. Este libro, entonces, es un merecido regalo.

El libro de Alicia es la respuesta a aquello pendiente en mi vida. Estoy convencida de ello. ¿Por qué escribir?, entonces, no necesita de otro argumento. Ésta es ahora mi tarea: ser puente, herramienta, para que otra historia de vida se transforme en eterna. En universal.

Isabel V. Krisch 
(2013)


Presentación del Libro en la Institución

 

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